Veo que hay numerosas protestas, marchas que apoyan la “lucha amazónica”.
Veo comentarios e imágenes preocupantes en redes sociales como Facebook, que promueven homenajes a caídos, anulación de leyes y destitución del presidente.
Veo y oigo que promueven la no violencia, la paz, pero junto con imágenes y frases como (copio textualmente): “¡Viva la unidad en la lucha del campo popular!”. Frase inequívocamente roja, peligrosamente roja. Roja como las camisas de Humala y Chávez, roja como las propuestas que nunca han traído solución a los pueblos, sino más miseria, opresión, tiranía. Roja también como la bandera de sendero, roja como la sangre que se derramó en el país, por muchos años, debido a esas ideas absurdas e inviables.
Veo y oigo a gente politizada, jóvenes sin mucho que hacer, y con poco que pensar, que vive promoviendo marchas con intereses más políticos que sociales. Protestar es, para muchos, simplemente un instrumento para lograr más gente dentro de su partido. Ven en el sufrimiento de otros, la oportunidad de reclutar personas. Y lo más triste, esos jóvenes y sus partidos jamás lograran nada. Simplemente ayudan a abrirle el camino a personas con más poder, apoyo e ideas peligrosas, como Humala.
Lo que no he visto ni oído por ninguna parte, son ideas, variables, propuestas de acuerdos.
Creo que hay marchas y protestas que si tienen sentido, que si pueden cambiar las cosas. Una marcha por la paz, contra el racismo, por la integración, contra abusos, etc., son actos con un gran fin que, por utópico que parezca, creo que pueden cambiar el mundo.
Pero en casos como el de la amazonia peruana, no se puede promover una “lucha”. Lo que se debe promover es el dialogo.
Caminar por las calles de Lima, como ocurrirá hoy, no va a solucionar los problemas de la selva ni del todo el país.
Si toda esa gente se juntara a dar ideas, a debatir, a revisar las leyes contra las que protestan, a dar opciones, variables, propuestas de acuerdo, si toda esa gente puede generar una opción viable, que beneficie a todos, entonces sí estarían generando un cambio y sí estarían haciendo algo real, algo con más sentido que caminar por la Avenida Abancay, solo protestando, diciendo NO a todo, sin detenerse a pensar.
Veo comentarios e imágenes preocupantes en redes sociales como Facebook, que promueven homenajes a caídos, anulación de leyes y destitución del presidente.
Veo y oigo que promueven la no violencia, la paz, pero junto con imágenes y frases como (copio textualmente): “¡Viva la unidad en la lucha del campo popular!”. Frase inequívocamente roja, peligrosamente roja. Roja como las camisas de Humala y Chávez, roja como las propuestas que nunca han traído solución a los pueblos, sino más miseria, opresión, tiranía. Roja también como la bandera de sendero, roja como la sangre que se derramó en el país, por muchos años, debido a esas ideas absurdas e inviables.
Veo y oigo a gente politizada, jóvenes sin mucho que hacer, y con poco que pensar, que vive promoviendo marchas con intereses más políticos que sociales. Protestar es, para muchos, simplemente un instrumento para lograr más gente dentro de su partido. Ven en el sufrimiento de otros, la oportunidad de reclutar personas. Y lo más triste, esos jóvenes y sus partidos jamás lograran nada. Simplemente ayudan a abrirle el camino a personas con más poder, apoyo e ideas peligrosas, como Humala.
Lo que no he visto ni oído por ninguna parte, son ideas, variables, propuestas de acuerdos.
Creo que hay marchas y protestas que si tienen sentido, que si pueden cambiar las cosas. Una marcha por la paz, contra el racismo, por la integración, contra abusos, etc., son actos con un gran fin que, por utópico que parezca, creo que pueden cambiar el mundo.
Pero en casos como el de la amazonia peruana, no se puede promover una “lucha”. Lo que se debe promover es el dialogo.
Caminar por las calles de Lima, como ocurrirá hoy, no va a solucionar los problemas de la selva ni del todo el país.
Si toda esa gente se juntara a dar ideas, a debatir, a revisar las leyes contra las que protestan, a dar opciones, variables, propuestas de acuerdo, si toda esa gente puede generar una opción viable, que beneficie a todos, entonces sí estarían generando un cambio y sí estarían haciendo algo real, algo con más sentido que caminar por la Avenida Abancay, solo protestando, diciendo NO a todo, sin detenerse a pensar.
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Acá lo que hay es un claro interés político por parte de los “nacionalistas bolivarianos”, que han aprovechado torpezas de Alan, para promover la violencia e intentar generar adeptos. Es increíble cómo estas personas, que dicen ser y estar con el pueblo, ayuden a generar barbarie, para después mostrarse como los buenos, como la solución. Y lo peor es que hay gente, nulineuronal (palabra que acabo de inventar), que los apoya.
Como siempre, los afectados, los jodidos, son las personas del pueblo, la gente amazónica y los policías.
El Partido Nacionalista ha desinformado, promovido la lucha, generado violencia contra el gobierno y el resto de los grupos políticos y el congreso, que tampoco supo crear una ley adecuada, y muchos menos darla a conocer al pueblo. Incluso, la gente del partido de Humala, ayudó a fugar a Alberto Pizango, uno de los promotores de lo que empezó como una protesta, y terminó con una masacre.
En cuanto a Alan García, no ha sabido manejarse. Ha dicho y hecho estupideces. Lo que más me ha sorprendido son sus declaraciones.
Yo creo que, así como Fujimori, Alan debería ser juzgado por los crímenes y robos que cometió. Eso para demostrar que no simpatizo con él. Pero lo que si debo admitir, es que es un gran orador, por eso me sorprenden sus declaraciones tan estúpidas, generadoras de controversia, más resentimiento, división y violencia.
Hablo en especial de lo que dijo acerca de la gente de la amazonia, que “no son ciudadanos de primera clase”.
Lo que dijo Alan, fue: "...Ya está bueno, estas personas no tienen corona, no son ciudadanos de primera clase que puedan decirnos 400 mil nativos a 28 millones de peruanos tú no tienes derecho de venir por aquí, de ninguna manera, eso es un error gravísimo y quien piense de esa manera quiere llevarnos a la irracionalidad y al retroceso primitivo..."
Una estupidez, obviamente. Nueva oportunidad para que los Nacionalistas salten a dar su “apoyo” a los oprimidos.
Pero si somos algo más inteligentes, y no nos dejamos llevar por titulares y programas que buscan rating mostrando solo una frase, en vez de toda la declaración, podemos entender, más allá de la torpeza de Alan, algo más.
Lo que yo entiendo, no dejándome llevar por la rabia, intereses políticos y sabiendo que Alan es un cojudo, es que quiso decir que los nativos no tienen corona, no tienen preferencias sobre el resto de peruanos, para que ellos, 400 mil, puedan decidir sobre lo que quiere el resto, 28 millones.
Creo que si alguien lo analiza, esa fue la verdadera intención.
El problema es que acá casi nadie quiere pensar. Todos promueven luchas y violencia, todos buscan alguna frase o hecho para atacar.
Los políticos buscan puntos, los Nacionalistas buscan engañar, el APRA busca no caerse, los medios buscan vender, y el pueblo busca libertad, paz, desarrollo, una vida digna.
Lamentablemente, el pueblo es el único que no consigue lo que quiere.
